En 2026, la electricidad y el transporte de mercancías seguirán siendo dos de los ámbitos más críticos para la competitividad empresarial. Así lo explican desde la consultora ERA Group, especializada en optimización de costes y gestión de proveedores, que considera que la sensación dominante no es de crisis inmediata, sino de complejidad creciente, debido a la presión sobre los márgenes, los cambios regulatorios, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
Según su informe “2025 en resumen: Costes, complejidad y el camino hacia 2026”, en el transporte por carretera, los contratos anuales apuntan a subidas moderadas de precios, impulsadas por la inflación salarial y los costes de mantenimiento, si bien el combustible sigue gestionándose como un recargo independiente, ligado a la evolución del mercado.
En el transporte marítimo, tras los picos extremos de años anteriores, las tarifas han descendido notablemente, pero la volatilidad sigue siendo constante. A ello se suman cambios estructurales como el nearshoring, que está redefiniendo los flujos de mercancías y alterando los riesgos asociados al transporte internacional.
En 2026, los expertos de ERA Group también anticipan un aumento de los recargos y de comportamientos más defensivos por parte de los transportistas, que buscan proteger su rentabilidad en un entorno de márgenes ajustados. Sin embargo, cambiar de proveedor no siempre es la solución, ya que las alternativas reales pueden ser limitadas y el riesgo de sustituir un problema por otro es elevado.
Energías renovables
En el ámbito energético, los precios de la electricidad y del gas han descendido en Europa, aunque de media, la electricidad continúa siendo varias veces más cara que en Estados Unidos. De cara a 2026, se prevé un año relativamente tranquilo en términos de precios, previsiblemente en niveles sensiblemente inferiores a los máximos recientes, pero por encima de los anteriores a la crisis.
No obstante, el peso creciente de las energías renovables en el mix energético, que ya representan aproximadamente la mitad de la generación en Europa, está introduciendo oscilaciones más frecuentes e intensas en los precios, complicando la previsión presupuestaria.
Ante este escenario, ERA Group recomienda ir más allá de la negociación de tarifas y centrarse en la gestión del riesgo energético, combinando fijación de precios en momentos oportunos, eficiencia en el consumo y estrategias que permitan absorber la volatilidad sin desbordar los presupuestos.
La importancia de la resiliencia
Tanto en electricidad como en transporte, el foco ya no debe estar únicamente en reducir costes unitarios, sino en entender dónde se concentran los riesgos, cómo afectan a la cuenta de resultados y qué decisiones permiten ganar resiliencia sin sacrificar margen. Así, la digitalización, la visibilidad de datos y la diversificación de proveedores se han convertido ya en elementos básicos.
El año 2026, las empresas que obtengan mejores resultados serán las que sepan gestionar la volatilidad y la complejidad de manera proactiva, tratando este tipo de costes como riesgos estratégicos. La capacidad para conectar datos, contratos y escenarios será determinante para anticipar impactos, evitar decisiones reactivas y proteger la rentabilidad.