Diversos factores agitan las aguas del transporte marítimo de contenedores en lo que llevamos de febrero.
Por un lado, lo más reciente ha sido el anuncio de un acuerdo de compra de ZIM por Hapag-Lloyd y un fondo israelí, pendiente de un proceloso proceso de aprobación regulatoria aún, en lo que supone el mayor movimiento de consolidación entre navieras desde 2017, cuando Cosco se hizo con OOCL.
Al mismo tiempo, la demanda no acaba de repuntar, especialmente en las rutas entre Asia y América del norte, a causa de los aranceles. En enero, los volúmenes de contenedores han caído un 7,5% anual, aunque hay que tener en cuenta que a comienzos de 2025 se adelantaron pedidos precisamente para evitar estas tasas.
De igual manera, el mal tiempo en Europa también afecta a las condiciones normales de navegación y retrae la demanda.
Pese a este contexto, las navieras siguen apostando por incorporar nueva capacidad al mercado, incluso en los servicios que cruzan el Pacífico, en los que Premier Alliance y Wan Hai tienen previsto desplegar dos nuevos enlaces a partir de abril y mayo, que desplegarán 12.000 TEUs en la ruta.
Congestión portuaria estabilizada
En este contexto, Linerlytica calcula que la congestión portuaria mundial se coloca esta semana con un porcentaje de un 8.9% de la flota total y una capacidad de tres millones de TEUs.
Además, la consultora estima que el volumen de flota ociosa queda durante la séptima semana del año en un 0,4% con un total de 124.761 TEUs repartidos en un total de 49 buques.
Por otro lado, la compañía constata que en los últimos treinta días se han incorporado al mercado un total de 23 portacontenedores con una capacidad total de 137.777 TEUs, mientras que, al mismo tiempo, no se ha retirado de la navegación ninguna embarcación.