La Asociación Internacional del Transporte Aéreo, IATA, ha desvelado sus perspectivas para esta industria, que podría perder hasta 84.300 millones de dólares en 2020, con una caída en sus márgenes de beneficio del 20,1%.

Los ingresos caerán hasta la mitad, situándose en los 419.000 millones, respecto a los 838.000 de 2019. Además, en 2021, se prevén unas pérdidas de 15.800 millones de dólares, si bien los ingresos se situarán en los 598.000 millones.

A nivel financiero, 2020 será el peor año de la historia de la aviación, pues de media cada día se perderán 230 millones de dólares. Por ello, el sector sigue reclamando nuevas medidas por parte los gobiernos para evitar la destrucción de empleo en el sector y la quiebra de empresas.

Si no se produjera una segunda ola más peligrosa del Covid-19, lo peor habría pasado ya, así que lo primordial ahora es implementar medidas para reactivar el tráfico, mejorando la seguridad de los pasajeros y la tripulación, lo que a su vez facilitará la apertura de fronteras sin necesidad de cuarentenas.

El movimiento de pasajeros se ha reducido hasta un 95%, aunque la cifra se situará en un 54,7% a final de año, mientras que la capacidad caerá en total un 40,4%. En el caso de la carga aérea, las toneladas transportadas se reducirán en 10,3 millones, hasta los 51.

Sin embargo, la reducción de la capacidad podría elevar los precios alrededor de un 30% en total. Es por ello que los ingresos serán casi de récord, con unos 110.800 millones de dólares, lo que supondrá que la carga aérea aportará el 26% de los ingresos totales de la industria, respecto al 12% de 2019.

Perspectivas para 2021

De cara a 2021, el número de pasajeros se situará al nivel de 2014 aproximadamente, con 3.380 millones, muy por debajo de los 4.540 de 2019. En cambio, la carga aérea seguirá registrando datos positivos, con unos ingresos de récord de 138.000 millones, un 25% más que en 2020.

Esto supondrá el 23% del total de ingresos de la industria. La demanda de carga aérea se mantendrá fuerte mientras las empresas traten de ajustar sus stocks para la reactivación de la economía, aunque la progresiva vuelta de los aviones de pasajeros a su uso habitual limitará la capacidad de carga, por lo que la rentabilidad se mantendrá estable.