CMA-CGM ha comprado el 67% de Neptune Orient Lines (NOL) tras llegar a un acuerdo con los accionistas mayoritarios de la naviera japonesa, sobre la división de transporte de contenedores APL. La compra de la naviera se produce semanas después de que se anunciase que CMA-CGM estaba manteniendo «conversaciones exclusivas» con NOL y con su accionista mayoritario, Lentor Investments, para la posible fusión de ambos operadores.

Como resultado del acuerdo, la naviera francesa lanzará una oferta de 1,30 dólares singapurenses por acción (0,925 dólares USA) , estableciendo una prima sobre el precio de cotización de las acciones de NOL en Bolsa del 49%.

Desde CMA-CGM manifiestan que esta transacción representará un gran avance en el desarrollo de la naviera y que reforzará su posición como una de las navieras de transporte de contenedores más importantes del mundo, con unos ingresos combinados de 22.000 millones de dólares y con un total de 563 buques.

Además, tras la firma del acuerdo, CMA-CGM establecerá oficinas en Singapur para reforzar su posición en la zona.

NOL ha estado experimentando un descenso de su negocio durante los últimos años, motivado por la crisis actual que vive un sector condicionado por la caída de los fletes y la escasez de demanda.

Concretamente, el operador ha cosechado pérdidas en los últimos cuatro ejercicios, con un descenso del 29% en los ingresos en el tercer trimestre del 2015 con respecto al mismo periodo de 2014, un periodo en el que los fletes han descendido un 21% y el volumen de mercancía transportada lo ha hecho un 11%.

Tanto CMA-CGM como Maersk Line se habían mostrado interesadas en adquirir la naviera japonesa. Al respecto, la consultora Drewry había realizado un estudio en el que se afirmaba que ninguna debería poner en riesgo su rentabilidad con la compra de NOL.

No obstante, los expertos también habían señalado que sería la naviera francesa quien más ventajas obtendría con la compra, al beneficiarse del buen número de clientes del sector textil y propietarios de mercancía perecedera que integran la cartera de APL en el Transpacífico, así como de los contratos que el operador asiático tiene con Estados Unidos al desplegar buques que navegan bajo su bandera.