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Las emisiones de de CO2 procedentes de vehículos nuevos serán un 42% más bajas en 2021.

El transporte por carretera es el principal motor del comercio en Europa, donde los camiones y furgonetas mueven más de 14.000 millones de toneladas de mercancía al año. Por este motivo, los fabricantes del sector de la automoción están totalmente comprometidos con la reducción de emisiones de dióxido de carbono.

De hecho, según el ‘Manifiesto para una Movilidad Limpia, Segura e Inteligente’ de Acea, en 2015 las emisiones en los vehículos nuevos han sido un 36% más bajas que en 1995, lo que supone un importante descenso en dos décadas. Para ello, se ha mejorado la eficiencia de los motores, se han desarrollado sistemas para reducir la huella de carbono y se han construido vehículos más ligeros.

Del mismo modo, han disminuido las emisiones contaminantes y los niveles de ruido. Así, se calcula que las emisiones de CO2 de los vehículos nuevos serán en 2021 un 42% más bajas que en 2005.

Al mismo tiempo, los fabricantes han reducido significativamente el impacto ambiental de la producción de vehículos, incluyendo el reciclaje como parte fundamental de sus programas de sostenibilidad. En este sentido, el consumo de agua por cada unidad producida ha bajado un 35,9% desde 2006.

Sin embargo, a pesar de las reducciones de CO2, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte han crecido desde los años 90, fundamentalmente debido al gran aumento de la demanda de servicios de transporte.

En este sentido, todos los estudios muestran que la demanda seguirá incrementándose en las próximas décadas, con un destacado aumento en el caso del transporte por carretera, apoyado por el incremento del comercio interregional.

Seguridad y transformación digital

Por otro lado, se han realizado grandes inversiones en seguridad, lo que ha llevado a la construcción de mecanismos que protegen a los ocupantes en caso de accidente y proporcionan un mayor control en situaciones de emergencia, una tendencia que seguirá muy presente en el futuro.

Al mismo tiempo, los fabricantes están tratando de adaptarse a la transformación digital, ya que los futuros conductores cada vez verán más necesario que se incorporen ciertas tecnologías al transporte.

En paralelo, ha variado notablemente el tipo de consumo y las mercancías que se entregan, así como la distribución y organización de los envíos. Es el caso del e-commerce, cuyas entregas han de ser rápidas, regulares y directas.

Otro fenómeno que influirá en la movilidad del futuro es la urbanización, ya que se estima que en 2050 más del 82% de la población europea vivirá en áreas urbanas. Por tanto, independientemente del aumento de la demanda que pueda suponer, es necesario destacar que la lucha contra la polución se convertirá en algo prioritario junto a la reducción de gases contaminantes.