Las navieras no han tenido éxito al tratar de aumentar las tasas de flete en septiembre de 2017, pero esta situación resulta menos preocupante de lo que parece, a juzgar por los datos que maneja Drewry, que indican que han logrado controlar en parte la volatilidad de los precios.

El Índice Mundial de Contenedores que elabora la consultora a partir de las tarifas existentes en las ocho principales rutas hacia y desde Estados Unidos, Europa y Asia, ha registrado descensos en las últimas seis semanas.

Aparentemente, las características que presenta este año el mercado no son diferentes a las de años anteriores, cuando también las caídas semanales eran frecuentes. El índice ha retrocedido en 29 de las 37 semanas del año, una cifra comparable a la de periodos anteriores, ya que en 2016 se redujo en 31 de las 52 semanas del año.

Como en el pasado, los descensos semanales se han ido sucediendo pese a los intentos de los operadores por aplicar el incremento general de tarifas, GRI, a comienzos de mes.

Una importante diferencia en 2017 es que aunque el crecimiento de los precios ha sido menor, con una media de 120 dólares/FEU (100 euros) frente a 160 dólares/FEU (133 euros) en 2016, las caídas semanales han sido menos acusadas también, con una media de 43 dólares/FEU (36 euros) frente a 82 dólares/FEU (68 euros).

En general, los operadores han registrado pocos aumentos, combinados con descensos menos alarmantes. El resultado final es que las tarifas de carga en algunas de las principales conexiones Este-Oeste han repuntado hasta un 50%.

El Índice Mundial de Contenedores ha descendido en 29 de las 37 semanas del año

Las navieras han empezado a acostumbrarse a los retrocesos semanales, pero han tenido que apoyarse en los GRIs para revitalizar unas tarifas algo bajas y evitar que el mercado cayera en picado. Si bien es cierto que en septiembre no han podido hacerlo, es pronto para hablar de un colapso en el sector.

No es extraño que los GRIs vayan y vengan sin éxito, solamente para restablecer los patrones cuanto antes. Los operadores tuvieron éxito con la mayoría de los incrementos en 2016, incluyendo septiembre, pero fallaron en octubre, antes de volver a recuperarse en noviembre.

En cualquier caso, su importancia y aceptación está sobrevalorada, ya que los GRIs siempre han sido más bien una advertencia para aumentar las tarifas, generalmente de forma temporal, que no se basa realmente en la oferta y la demanda.

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Utilizando este criterio como medida de una industria sana, las tarifas de flete han sido rentables para las navieras durante la mayor parte del año y significativamente más altas que la media de 2016, gracias a una dinámica más sólida.

Asimismo, parte de la extrema volatilidad que ha afectado negativamente a la industria marítima en el pasado ha desaparecido. Después de cinco años de grandes vaivenes en el precio, el comercio entre Asia y el norte de Europa se mantiene relativamente calmado en 2017, habiéndose reducido a más de la mitad la variación típica en las tarifas semanales.

El Índice Mundial de Contenedores entre Shanghai y Rotterdam muestra que en lo que va de año, los precios han aumentado un 51% de media respecto a 2016, manteniéndose en un margen más estrecho de entre 1.500 dólares/FEU (1.255 euros) y 2.200 dólares/FEU (1.841 euros).

Por tanto, el hecho de que los cambios ahora no sean tan impredecibles como antes debería ser una buena noticia tanto para los operadores como para los cargadores. Se espera que las tarifas se mantengan en niveles rentables, por lo que los GRIs serán más modestos y proporcionados a la actual dinámica de la oferta y la demanda.