La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, ha querido mostrar su preocupación por el acuerdo alcanzado por los Estados Miembros y el Parlamento Europeo para la reducción de emisiones de CO2 de turismos y furgonetas, que aún debe ser aprobado por el Consejo Europeo y votado en el pleno de la Eurocámara.

Los fabricantes creen que supone todo un desafío para el sector cumplir con los límites establecidos para 2030. Alcanzar una reducción del 37,5% puede sonar plausible, pero es un objetivo «totalmente surrealista» basándose en la situación actual.

En su opinión, todo esto viene motivado por cuestiones políticas, sin tener en cuenta la realidad tecnológica y socio-económica. Los miembros de Acea están comprometidos con la reducción de emisiones de CO2 de sus vehículos, pero entienden que cumplir con los límites que se les exige es demasiado complicado.

Además, requieren una cuota de mercado mucho mayor de los vehículos eléctricos o propulsados por energías alternativas de la que actualmente es posible alcanzar. Por supuesto, los fabricantes seguirán invirtiendo en este tipo de unidades, pero existen demasiados obstáculos que ponen freno a su aceptación por parte del grueso de los consumidores.

En primer lugar, no resultan asequibles para el ciudadano medio, y en segundo lugar, no se ha habilitado aún una infraestructura de recarga lo suficientemente amplia como para satisfacer la demanda que se plantea.

Impacto a nivel laboral

Desde Acea, han pedido a los Estados Miembros y la Comisión Europea que se asegure de que se dan las condiciones necesarias para aplicar unos niveles de reducción tan agresivos, teniendo en cuenta las fuertes necesidades a nivel de inversión para lograrlo.

Innegablemente, estos objetivos tendrán también su impacto en términos laborales en la cadena de valor del sector de la automoción, que emplea a unos 13,3 millones de europeos. Para mitigar los efectos de estos cambios estructurales, es necesario que los cambios sean más progresivos y se apliquen planes concretos para gestionar la transición.