Tras un 2020 marcado por el impacto de la crisis sanitaria en los tráficos de pasajeros y de mercancías, el puerto de Barcelona ya tiene la vista puesta en los próximos cinco años, para los que ha elaborado un plan de recuperación que impulsa una preparación de las infraestructuras portuarias de cara a los retos del futuro.

En este mismo sentido, la presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Mercè Conesa, pronostica, en un encuentro público organizado esta semana por Executive Forum, que el año próximo se iniciará una recuperación de los tráficos que se prolongará durante varios años.

Concretamente, Conesa prevé nuevas oportunidades para el enclave portuario barcelonés en los mercados asiáticos.

Por ello, los responsables del recinto catalán trabajan en el desarrollo de un nuevo plan estratégico cuya aprobación está prevista para el próximo mes de diciembre y que habrá de guiar la evolución de la dársena entre el próximo 2021 y 2025.

El documento tiene como prioridades reforzar las conexiones y la integración del puerto con su hinterland y en la atracción de nuevos tráficos, por lo que, según la presidenta de la Autoridad Portuaria, se han previsto importantes que inversiones que obligarán a un nuevo endeudamiento del enclave, aunque con unas bases sólidas que han permitido aguantar el impacto de la pandemia.

De igual modo, el puerto de Barcelona quiere potenciar la carga contenerizada y el movimiento de vehículos terminados, por lo que quiere poner a punto sus instalaciones con el fin de poder acoger buques con un calado de hasta 21 metros.

Así mismo, entre las prioridades del enclave, también se encuentra la potenciación del modelo de puerto inteligente, así como las inversiones en conexiones ferroviarias y electrificación.

Cuestión aparte merece la escasez de suelo industrial y logístico en el entorno de Barcelona, algo que lleva a los responsables del puerto a buscar potenciar su presencia en el hinterland interior a través de mecanismos de colaboración con diversas instituciones.