Portacontenedores ZIM Yokohama en el puerto de Tarragona

La red 2M ha firmado un acuerdo con ZIM para ofrecer cinco servicios semanales entre Asia y EE.UU a partir de septiembre.

Las líneas entre Asia y la costa este de Norteamérica han vuelto a registrar crecimiento tras un par de meses de descensos en los tráficos, aunque todavía no está claro si la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha sido el detonante de las decisiones que han tomado las navieras respecto a su red.

El volumen de contenedores movidos en los meses de abril y mayo ha sido muy decepcionante para las navieras, pero las cosas parecen haber vuelto a la normalidad en el mes de junio, según explica la consultora Drewry. Los envíos desde Asia cayeron un 13% en el cuarto mes del año, seguido de un 8% en mayo, pese a que en los tres primeros meses de 2018 habían aumentado un 19%.

Algunos cargadores adelantaron sus operaciones en vistas de lo que pudiera ocurrir entre Estados Unidos y China, lo que podría haber contribuido a un aumento del tráfico en el primer trimestre, seguido de un descenso en el segundo.

No obstante, el ritmo vertiginoso de crecimiento en el mes de junio en las importaciones estadounidenses, con un incremento de la demanda a la costa este y la del Golfo del 19,5%, indica que es demasiado pronto para sacar conclusiones. Además, aún no se conocen las cifras de Canadá y México.

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También es posible que los cargadores hubieran agilizado parte de sus envíos cuando se supo de la aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos a mediados de marzo, pero cuando se aclaró que la lista de mercancías afectadas era mayoritariamente de productos que no se transportan en contenedor, el servicio volvió a la normalidad.

Aun queda por ver si ocurrirá lo mismo una vez comience a aplicarse la segunda parte de los aranceles en el mes de septiembre, que afectará a exportaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares (170.920 millones de euros) e inevitablemente algunas serán mercancías contenerizadas.

Dejando a un lado las tensiones comerciales, ha habido otras razones por las que la demanda transpacífica ha sido más fuerte, y es que la costa este ha sido la principal beneficiaria de la ampliación del Canal de Panamá, a lo que se suma el crecimiento del empleo y de los salarios en Estados Unidos, con la consiguiente demanda de bienes de consumo.

Además, el 6 de junio la Asociación Internacional de Estibadores y la patronal llegaron a un acuerdo sobre el convenio colectivo de estos trabajadores en la costa este y del Golfo, que tendrá seis años de duración y garantizará la tranquilidad en los muelles estadounidenses hasta 2024, mientras que el acuerdo para la costa oeste vence en 2022.

Reducción de la capacidad y la utilización de los buques

A las navieras les pilló por sorpresa la repentina caída de la demanda en los meses de abril y mayo, por lo que no fueron capaces de ajustar la capacidad adecuadamente. En consecuencia, la utilización de los buques cayó a su nivel más bajo de los últimos dos años, por debajo del 80%.

En cualquier caso, la demanda subyacente ha mantenido los precios de flete, que en el caso de las rutas entre Shanghái y Nueva York llevan tres semanas al alza, habiendo alcanzado los 2.700 dólares/FEU (2.307 euros), su nivel más elevado desde marzo.

Recientemente, la red 2M ha firmado un acuerdo con ZIM para ofrecer a partir del mes de septiembre un total de cinco servicios semanales entre Asia y la costa este de Estados Unidos, en lugar de los siete que ofertaban entre las tres.

Entre Maersk, MSC y ZIM controlan un tercio de la capacidad efectiva en estas conexiones y aunque los detalles de los nuevos servicios aún se desconocen, es prácticamente inevitable que la capacidad conjunta se reduzca, aunque el efecto podría ser menor si se introducen buques más grandes.

Es fácil ver cada suspensión de servicios entre Asia y Estados Unidos como un resultado de la guerra comercial existente, pero también se trata de una medida para corregir la escasa utilización de estas líneas. En el caso de 2M y Zim, los cambios tienen más que ver con el desarrollo de economías de escala y el ahorro de costes como resultado de una escasa rentabilidad, sin llegar a reducir realmente su capacidad.