Las injusticias mueven voluntades. Las dimensiones que ha alcanzado el colapso de las fronteras a ambos lados del Canal de La Mancha y la situación de los miles de camiones, y de sus conductores, retenidos en las carreteras francesas y poco menos que abandonados a su suerte por la incompetencia de unos políticos que, por encima de todo, han pretendido antes de nada sacar rédito político a una situación que se venía venir, han empujado al Gobierno español a preocuparse de sus nacionales.

Según parece, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha comenzado a trabajar con los gobiernos del Reino Unido y Francia para facilitar el retorno de los transportistas y los ciudadanos españoles afectados por el cierre temporal de la frontera con Francia lo antes posible, según ha informado en un comunicado.

La Embajada de España en Londres está «en constante comunicación» con el Foreign, Commonweath and Development Office y con el Departamento de Transportes del Reino Unido, mientras que, conjuntamente con los Consulados en el Reino Unido, continúa prestando asistencia y suministrando información a los ciudadanos españoles que la requieren, entre otros aspectos en relación con el tráfico de pasajeros y de camiones en el Canal de la Mancha.

Camioneros abandonados a su suerte

Sin embargo, muchos de los conductores dicen sentirse abandonados y sin ningún tipo de apoyo para avituallarse, asearse o poder descansar en condiciones mínimas, al encontrarse retenidos al borde de la carretera, sin acceso a servicios básicos indispensables.

Por otra parte, como informa la Embajada de España en Francia, el Gobierno francés ha abierto el trafico terrestre y marítimo a media noche del 23 de diciembre, pero mantiene la obligatoriedad de la realización de test PCR o de antígenos a los conductores y pasajeros que lleguen desde el Reino Unido, algo inédito hasta ahora, ya que los chóferes han podido circular por la Unión (el Reino Unido forma parte de ella hasta el 31 de diciembre) sin tener que someterse a pruebas.

Exteriores considera que la medida permitiría ir recuperando «poco a poco a partir de mañana» la normalidad en los movimientos de mercancías entre el Reino Unido y la Europa continental, aunque la realización de los exámenes médicos, si es que finalmente se lleva a cabo la exigencia de realizar un PCR a todos y cada uno de los camioneros que entren en el Reino Unido, lo que visto lo visto se antoja harto difícil de llevar a la práctica, ralentizará la vuelta en plena Navidad.

El gran número de camiones retenidos en la frontera entre Francia y el Reino Unido, hace pensar en al menos 3 ó 4 días para poder dar salida a los camiones, en un momento en que comienzan a saltar las alarmas ante un posible desabastecimiento de productos frescos en los supermercados británicos.