A pesar de que 2019 ha estado marcado por un cúmulo de incertidumbres y disrupciones que han provocado la desaceleración del comercio internacional, ha sido un año de consolidación para el puerto de Barcelona, que ha movido 67,7 millones de toneladas, una cifra muy similar a los 67,8 millones de 2018. Sin embargo, los contenedores, los graneles sólidos y los automóviles han cerrado el año en negativo.

En el caso de los contenedores, se han manipulado 3,32 millones de TEUs, un 3,2% menos que en 2018, aunque ha sido el segundo mejor año de la serie histórica. El mayor descenso, del 8%, se ha registrado en los contenedores en tránsito, mientras que los de importación y exportación solamente han perdido un 1%.

Asia es el principal continente de origen y destino de los contenedores que canaliza el puerto, con un 42% de las exportaciones y el 75% de las importaciones. China es su socio comercial más destacado, si bien los intercambios con Egipto, Turquía y Arabia Saudí están registrando un gran dinamismo.

En cuanto a los graneles sólidos, que han llegado a los 4,1 millones de toneladas, se han visto afectados por la caída de las exportaciones de cemento, mientras que el tráfico de vehículos, con 778.000 unidades movidas, ha descendido un 4%. Esto se debe al descenso de las unidades en tránsito en un 17% y de las exportaciones en un 3%, frente al mínimo incremento del 0,1% en las importaciones.

Todo lo contrario ha ocurrido con los graneles líquidos, donde el puerto ha cerrado su mejor registro histórico, con 16,1 millones de toneladas, un 5,3% más que en 2018. De este modo, podrá seguir reforzando su papel como hub de productos energéticos del Mediterráneo y del sur de Europa.

Además, la instalación ha recibido a 4,6 millones de pasajeros, un 3% más, de los que 1,49 millones son viajeros de línea regular y 3,14 millones, cruceristas. Entre este último grupo, cabe señalar a los cruceristas de puerto base, que han crecido un 5%, frente al 1% de los cruceristas en tránsito.

En línea con la estrategia de la Autoridad Portuaria para la desestacionalización de este tipo de turismo, los cruceristas que han llegado a la ciudad en temporada baja constituyen ya el 40% del total.