Los ataques informáticos en diferentes cadenas de suministro de todo el mundo parecen estar convirtiéndose en algo generalizado y que se extiende a cada vez segmentos de actividad.

En los últimos días, un nuevo incidente relacionado con un ‘ransomware’, un tipo de virus informático, ha paralizado gran parte del procesamiento de carne de vacuno de y de porcino de JBS en los Estados Unidos.

Además de a sus principales plantas del país, el ataque también ha afectado a su filial dedicada a productos de pollo.

La compañía brasileña, una de las industrias cárnicas más grandes del planeta, atribuye la infiltración a un grupo criminal probablemente con sede en Rusia.

Tras el impacto, la empresa ha ido recuperando la normalidad, pero el incidente refleja la vulnerabilidad de algunas de cadenas de suministro críticas, como en este caso la de alimentación.

Así mismo, la prensa estadounidense estima que la amenaza cibernética aumenta la presión sobre las cadenas de suministro de alimentos y se añade a otros factores que inciden sobre el sector, como son la escasez de mano de obra, las limitaciones de producción y los altos costos de transporte.

Como resultado, los precios que pagan los consumidor se mantienen al alza, en una tendencia que podría consolidarse en los próximos meses con un incrementos en la inflación en un momento crítico como el actual para la recuperación de la crisis sanitaria.