Vista panorámica del puerto de Barcelona

El puerto de Barcelona ha sufrido un nuevo ataque en septiembre de 2018.

La seguridad de los sistemas informáticos es cada vez mayor, pero también son cada vez más sofisticados los ataques utilizados por los ‘hackers‘ para lograr burlar las medidas utilizadas y acceder a los sistemas de todo tipo de empresas y organismos.

Los puertos y navieras están siendo uno de sus objetivos favoritos en los últimos tiempos y Maersk, que ha llegado a sufrir graves consecuencias en sus servicios por estas intromisiones, puede dar fe de ello.

Los ciberataques al grupo danés afectaron en su momento a las terminales de APM Terminals en Algeciras y Barcelona, y precisamente el puerto catalán ha recibido otro en septiembre de 2018, que ha provocado retrasos en la entrega y recepción de mercancías.

La situación, ya resuelta, llevó a la Autoridad Portuaria a poner en marcha su plan de contingencias para minimizar el impacto del ataque. También en julio Cosco tuvo problemas de este tipo que afectaron a sus operaciones en el puerto de Long Beach.

El último en tener noticias de los piratas informáticos ha sido el puerto de San Diego, en Estados Unidos, que incluso ha recibido un chantaje en el que le pedían un pago en bitcoins. El gran volumen de información que suelen manejar los actores de la industria marítima los hace especialmente vulnerables ante este tipo de delincuencia.

Mayores niveles de protección

Constantemente, gestionan datos sensibles que pueden ser empleados para fraudes financieros o suplantación de identidad. Por este motivo, los expertos recomiendan a las empresas del sector elevar sus niveles de protección al máximo para evitar problemas mayores en un futuro.

En este sentido, es especialmente importante proteger el sistema de información entre buques y puertos o navieras, que puede ser la puerta para la entrada de los ‘hackers’. Cada sistema a bordo ha de ser configurado adecuadamente para prevenir tanto un ataque como su posible propagación.