El presente 2020 ha arrancado con una intensidad inusitada, más propia de una película policiaca que de un año que apenas está desperezándose.

Tras la formación del nuevo Gobierno, el Ministerio de Fomento, cumpliendo con una reivindicación histórica del sector, ha pasado a ser el flamante Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que, en palabras del propio José Luis Ábalos, quiere convertirse en «una forma de poner en valor la actividad económica que desarrollan los transportistas y que puedan ver en este Ministerio un órgano de gestión próximo que empatice con su actividad», algo que ha servido para que el sector acoja el cambio con cierta ilusión.

Unos días después, en el primer Consejo de Ministros, el Ejecutivo ha declarado la emergencia climática en España, situación que irá introduciendo importantes efectos en el sector logístico y de transporte, algo que, sin duda, preocupa tanto a empresas, como a autónomos, a medida que se vayan desplegando las 30 líneas prioritarias de actuación diseñadas, algunas de las cuales podrían afectar a los impuestos de los carburantes.

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La declaración de emergencia climática podría implicar cambios en la fiscalidad de los carburantes.

Paquete de Movilidad y restricciones polémicas

También durante el primer mes del ejercicio, las instituciones europeas han seguido dando pasos adelante para que el Paquete de Movilidad sea una realidad palpable más antes que después.

Sin embargo, como no todo iban a ser buenas nuevas para un sector acostumbrado a las malas noticias, enero ha llegado también con las nuevas restricciones de tráfico para camiones que, aunque ya se descontaban algunas medidas concretas polémicas, ha sentado mal entre las empresas, porque, además, venía, de regalo, con el regreso de los desvíos a la AP-68 en La Rioja.

De igual modo, dos circunstancias ajenas a la coyuntura del sector, como han sido el extraordinariamente duro y atípico temporal que ha azotado a mediados de mes el este de la península y las continuas movilizaciones que se vienen produciendo en Francia, han impactado directamente en la actividad de un sector que también ha visto cómo, a nivel internacional, la campaña arrancaba con poco ímpetu y tarde.

Tacógrafo digital

Manipular el tacógrafo es un delito de falsificación de documentos oficiales.

Intensa actividad judicial

Ya en el ámbito nacional, el sistema de módulos se ha vuelto a prorrogar otro año más, no sin gran polémica, y, de igual modo, también se han producido nuevas novedades judiciales con relación al cártel de camiones, cuya decisión final parece dirigirse, dentro de España, al Tribunal Supremo.

Así mismo, en el terreno judicial, en este mes de enero se ha publicado una sentencia del Supremo sobre las manipulaciones del tacógrafo que ha puesto los puntos sobre las íes e indica a las claras los pasos a seguir con los que se burlan de las leyes para competir ilegalmente.

En este marco, en el que la confianza de los empresarios de transporte no mejora, en el que la cifra de negocio del sector empieza a dar síntomas de fatiga y en el que los volúmenes de mercancías movidas por carretera aún no alcanzan los niveles que se tenían en 2007, el sector deberá hacer frente a Ley de Movilidad, cuya tramitación podría ser rápida, aunque con la actual inestabilidad cualquier cosa es posible, y a posibles cambios en la fiscalidad de los combustibles, entre otros.

Además, en un plano empresarial, durante el mes han destacado la operación de Pantoja Grupo Logístico con Cisternas Amarillo y la absorción de una participada por ESK, entre otros.

Todo esto en un año que acaba de empezar y que, por lo que parece, ha arrancado fuerte.