La guerra entre Rusia y Ucrania sigue generando fuertes tensiones a nivel geopolítico que afectan, como no podía ser de otra manera, al transporte marítimo. De hecho, unos 2.000 marineros permanecen atrapados en aguas ucranianas en medio de una situación cada vez más peligrosa.

A lo largo de la última semana, los precios del combustible para el transporte marítimo han superado la barrera de los 1.000 dólares por tonelada debido al crecimiento en el precio de las materias primas.

Además, las implicaciones del conflicto el transporte refrigerado comenzarán a sentirse pronto, pues los servicios directos hacia el Mar Negro se han detenido de inmediato, en plena temporada de exportación de ciertas mercancías desde Sudamérica.

Por su parte, los clientes de están tratando de acelerar las operativas de petroleros, graneleros y metaneros ante una posible prohibición de los suministros rusos, el aumento de los costes del bunkering y el incremento de las primas de riesgo.

La guerra ha perjudicado todavía más la situación por la que atraviesan muchas empresas del sector de la estiba, al situarse la luz y los combustibles a precios desorbitados. 

En el mercado español, el puerto de Castellón espera turbulencias en sus tráficos por la invasión rusa, dado que el país supone el 5,6% del total del tráfico de la dársena, mientras que el de Barcelona ha puesto a disposición de la Generalitat una nave de 1.800 m² en la ZAL para gestionar la ayuda humanitaria con destino a Ucrania.

Por su parte, desde Anesco creen que el conflicto ha perjudicado todavía más la situación por la que atraviesan muchas de sus empresas asociadas, al situarse la luz y los combustibles a precios desorbitado.

Por otro lado, esta semana se han conocido los datos del transporte marítimo de corta distancia en 2021, con un total de 271 millones de toneladas movilizadas, un 11,7% más que durante 2020, mientras Puertos del Estado ha abierto la convocatoria de concesión de ayudas públicas del fondo Puertos 4.0 para 2022.

Además, la Policía Nacional ha desarticulado una trama de corrupción en la adjudicación de licitaciones públicas que ha afectado al puerto de Málaga. También en Andalucía, el puerto de Algeciras ha adjudicado a Fesava el contrato para la prestación de servicios ferroviarios en el recinto y mejorará el acceso a la explanada de gestión de tráfico pesado en Isla Verde Exterior.

A su vez, el de Almería ha encargado el servicio de asistencia técnica para actualizar la valoración de los terrenos y lámina de agua de la zona de servicio, y el de Sevilla tiene previsto habilitar una nueva fase del Muelle de Armamento, mientras el de Motril invertirá 2,2 millones en una nueva zona de inspección de vehículos para las líneas con el norte de África.

Puertos del Estado ha abierto la convocatoria de concesión de ayudas públicas del fondo Puertos 4.0 para 2022.

En cuanto al puerto de Valencia, que ha adjudicado el contrato para la elaboración de su Plan Estratégico 2030, sigue trabajando para agilizar la puesta en marcha de la terminal norte de contenedores y ha financiado con 20,6 millones de euros las obras de los nuevos apartaderos de 750 metros de longitud en la línea Zaragoza-Teruel-Sagunto. Asimismo, en el puerto de Gandía, se destinarán nuevos espacios a la formación e investigación en el ámbito marino.

En otro orden de cosas, el puerto de Tarragona ha sacado a licitación la reparación del tablero superior metálico del Puente Móvil y el de Las Palmas ha adjudicado el contrato de asistencia técnica para la digitalización de procesos asociados a los accesos terrestres.

En su caso, Repsol ha iniciado en Cartagena los trabajos de construcción de la primera planta de biocombustibles avanzados de España.

 

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